Estar en Sevilla supone un paso obligado por uno de sus monumentos más representativos, como lo es La Giralda. Este es el campanario de la Catedral de Santa María y cuenta con la particularidad de poseer influencias hispano-moriscas.
Lleva su nombre debido a la estatuilla colocada como ornamento en la cúspide; como esta estatuilla es una veleta y por ende, tenía que girar, es de ahí donde se deriva el nombre de esta edificación. La construcción tiene 97,5 m de altura y la veleta llamada Giraldillo cuenta con más de 4 metros.